Él está a la puerta y llama. Es un buen momento para repasar algunos momentos de la vida del Señor. Estemos atentos, preparados para su venida. No dejan de sorprender los modos de comunicación elegidos por el Padre para hablar con su pueblo. “El Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.
1. Una virgen en cinta.
Comienza la historia con el sí libre y valiente de una joven virgen, en medio de la confusión por la propuesta atrevida de ser madre con la intervención del Espíritu de Dios. Algo misterioso le lleva a decir: “Hágase”. Primera sorpresa: Dios elige a María de modo impensable. “Hallelujah”
2. Un padre a punto de repudio.
La noche se cierne sobre un joven enamorado, y confuso. Y, en el centro de la noche, una Palabra le desvela su vocación y su misión. De lo humanamente raro y sin sentido, nace una decisión positiva y colaboradora. Segunda sorpresa: Los más oscuros pensamientos de José se transforman en sana colaboración con el Padre. “Hallelujah”
3. Su primera posada: un establo.
Unos padres en tránsito, sumidos en pobreza, no encuentran acomodo, y son arrojados a la exclusión de un chamizo de pastores. Tercera sorpresa: El nacimiento de Jesús en un establo de animales, rodeado de indeseables pastores. Todo desconcertante. “Hallelujah”
4. Un niño exiliado y refugiado.
Comienza su peregrinación en busca de refugio. Si la acogida no fue buena, el paso siguiente es preocupante. Niño y padres huyen de la violencia, y buscan asilo. Unos refugiados más. Cuarta sorpresa: No sólo pobre y excluido, sino también refugiado. Y todo por amor a un pueblo humilde, pecador, perseguido y refugiado. “Hallelujah”
5. Treinta años de vida oculta.
Cualquiera podría pensar que el Hijo de Dios vendría preparado y estudiado, y que pronto iniciaría su misión y con grandes medios. Pero, no. 30 años silenciosos, ocultos, apartados. Como tantos seres humanos que no cuentan. Con formación sencilla, popular, nada exquisita; como el niño más pobre. Quinta sorpresa: La formación del Amado Hijo en un ambiente popular y humilde. “Hallelujah”
6. Jesús, ¿un pecador más?
El hijo de Dios se presenta ante Juan el Bautista en la fila de los pecadores, como un pecador más, para recibir un bautismo de conversión. Sexta sorpresa: El Cordero de Dios, que viene a quitar el pecado, se presenta rodeado y envuelto por el pecado. Increíble amor del Padre, que habla en la nube. “Hallelujah”
7. En el desierto como un penitente.
Jesús, sin abandonar el plan del Padre de ser un hombre humilde, sin pretensión de poder, sin apoyo, y con lo imprescindible, se retira al desierto como un penitente más, como un pecador en busca de arrepentimiento. Séptima sorpresa: Cómplice del hombre caído, Jesús se deja tentar. Prueba las tentaciones del pecador. Comprende su debilidad…, y su fortaleza. “Hallelujah”
8. Rodeado de humildes y sufrientes.
No busca a sabios y entendidos. Elige gente sin formación específica. Él mismo les enseña y prepara. Vive con ellos. Se rodea de personas inocentes y oprimidas por el mal, la injusticia o las enfermedades. Octava sorpresa: Jesús, que inicia la más grande misión de la historia, es abocado al fracaso en medio de los pobres y pecadores que le siguen y le aman. “Hallelujah”
9. Enseña y cura sin respaldo.
Sorprende la soledad con la que afronta su misión. Sin otro apoyo que su Padre, su Palabra, sus gestos y su amor al bien. Novena sorpresa: Su autoridad para realizar su misión, sin dejar de ser fiel hasta el final a la austeridad, la coherencia y la pobreza de medios. “Hallelujah”
10. Muere como un malhechor.
Vamos concluyendo el Adviento, y evocamos su muerte en la cruz, como un malhechor, como un impostor y mentiroso que calla y respeta la voluntad violenta del hombre. Décima sorpresa: Su derrota incomprensible. ¿Qué dice esta vida pobre, arrastrada, violentada, oprimida y fracasada? Todos huyen. Sólo quedan María, Magdalena y Juan. “Hallelujah”
11. Resucita sin espectáculo.
Undécima sorpresa: Sorprendente triunfo del Resucitado, que no se visualiza. Silencioso, susurrante, sin espectáculo. Amor desbordante y medido, para que el hombre busque su respuesta y misión. Pablo: “Jesucristo, nuestro Señor. Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre.” “Hallelujah”
12. Provoca vidas martiriales.
Duodécima sorpresa: Sus asustados discípulos, en su debilidad, experimentan su fortaleza y repiten sus gestos, sus palabras y su entrega martirial. Salmo 23: “Éste es el grupo que busca al Señor que viene a tu presencia, Dios de Jacob.” Y todo nos ha sido dado por el amor del Padre hacia el hombre y su libertad. Dios le respeta y le levanta de tu postración. “Hallelujah”

Acércate, hermano, a contemplar esta llama que arde en medio de la historia, este Misterio de amor incandescente, de fuego purificador, de brasas cálidas que caldean la mirada del alma, enfocada al Misterio del Nacimiento de Nuestro Señor y Salvador, y proyectada sobre su Historia de Amor y Salvación. Amén.

Antonio García Rubio, párroco del Pilar en Madrid

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