Nos reunimos con el Padre Agnelo Mascarenhas, que perteneció por varios años a la Provincia de Goa y que ahora es miembro de la Curia Jesuita en Roma. Él es sub-secretario de la Compañía de Jesús y como tal, ha estado muy involucrado en la preparación de la Congregación General. Queríamos saber sobre uno de los aspectos que ha causado cierta sorpresa sobre esta Congregación General: el uso de tabletas en las sesiones de los congregados.
Padre Agnelo, ¿de dónde surgió la idea de usar tabletas en esta Congregación?
Esta idea vino del mismo Padre General, Adolfo Nicolás. Él estaba muy interesado en continuar con la política de responsabilidad medio ambiental que la Compañía de Jesús había asumido en los últimos años. Esto formaba parte de un deseo de vivir profundamente nuestra reconciliación con el planeta tierra. Ahora bien, ¿era posible organizar una Congregación General que pudiera reducir radicalmente el uso del papel? Estudiamos diversas alternativas y finalmente, nos quedaba claro que la mejor estrategia para ello debía ser el uso de equipos electrónicos. Así, ya desde el inicio de las labores de reconstrucción del aula de la Congregación, entendimos que debíamos incluir un equipo moderno para una mejor recepción del audio y de las traducciones. Estos desafíos solo podían ser solucionados con el uso de una tableta que tuviera las aplicaciones necesarias.
¿Qué ventajas tuvieron en mente cuando decidieron el uso de las tabletas?
La primera ventaja, evidentemente, era reducir el uso del papel. ¡Esto está funcionando muy bien! Preguntamos a los congregados para saber quiénes deseaban tener una copia en papel del informe “De Statu”. Este documento versa sobre la situación actual de la Compañía y contiene más de veinte páginas. Solo 38 de los 220 congregados pidieron la copia en papel.
Por otro lado, quisimos ser eficientes al momento de tomar la asistencia de los electores. Podemos decir que esto se viene dando de una manera bastante rápida, ya que los electores solo tienen que presionar un botón en sus tabletas al momento de su llegada. Y aún más, los votos electrónicos, que se hacen desde las mismas tabletas, permiten ver los resultados de manera inmediata en la pantalla. Esto brinda un experiencia agradable y entretenida en el aula. Por último, con el uso de las tabletas no necesitamos muchos cables, ni micrófonos sobre los escritorios o cables para el equipo de traducción.
¿Cuáles son los desafíos que han debido sortear?
En un inicio, queríamos usar el micrófono de cada tableta como micrófono para la intervención pública. Esto no funcionó porque había un segundo de retraso entre la voz de la persona que hablaba y la re-transmisión de su voz en el sistema de audio. Se creaba un eco que distraía mucho. Convenimos en usar micrófonos inalámbricos que se pudieran pasar entre los congregados, al momento de sus intervenciones. En otro aspecto, contamos con dos redes de Wifi en el aula, una para el trabajo regular (que incluye la elección) y otra, para la traducción simultánea. Esto significa que cuando sea el momento de la elección, por ejemplo, se deberá apagar la red Wifi que se usaba para la traducción.
Otro desafío importante fue que algunos congregados usaban por primera vez una tableta. La adaptación al uso de este aparato electrónico se ha venido dando durante estos primeros días. Ciertamente, ha habido algunos problemas técnicos con el uso de las tabletas y con el nuevo sistema inalámbrico; sin embargo, después de dos días, podemos decir que casi todos estos problemas se han solucionado.
¿Qué nos puede decir sobre los “temas de seguridad”? ¿Estas redes de Wifi son seguras a posibles intentos de intrusión externa?
La red Wifi usada para la traducción es totalmente segura ya que cuenta con un sistema de codificación. La voz de los traductores no puede ser captada por otros aparatos electrónicos, sino solo por las tabletas dentro del aula, las cuales han sido específicamente configuradas. En ese sentido, este sistema es más seguro que el sistema FM que usábamos antes. Además, toda la información va a través de nuestros servidores. Google, que creó las aplicaciones específicas que necesitábamos, estuvo de acuerdo en que el sistema que debíamos usar no tenía que estar conectado a ningún otro sistema o servidor. Las tabletas que usan los congregados no tienen acceso a internet.
¿Y qué podemos decir sobre los costes? ¿ha sido una solución cara?
Teniendo en cuenta que las tabletas se utilizan para traducciones, trabajo con los documentos y la intranet, y como herramientas de seguridad, al final nos dimos cuenta que no era sólo la mejor solución sino que también, en cuanto a coste global, sale más barato que usar papel y la tecnología más tradicional.
¿Hasta ahora están satisfechos con la decisión del uso de tabletas?
Sí, lo estamos. Hubo muy pocas tabletas que tuvieron algún problema de configuración, por otro lado, los congregados se están adaptando muy bien a este sistema. Ciertamente, se respira cierta emoción en el ambiente con el uso de estas tabletas. ¡Esto marcha bien!

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