El día de San Pedro y San Pedro un buen número de Hijas de Jesús fuimos invitadas a la renovación de votos de Silvia Rozas. La misma tuvo lugar en la parroquia del barrio de la Ventilla donde está el juniorado.
Seve Lázaro sj, el párroco, nos recibió con mucho cariño, subrayando las palabras iniciales de Mª Carmen Jiménez al expresar el agradecimiento de las hermanas por la posibilidad de integrarse en la parroquia facilitada por la excelente acogida.
Nos encontramos con varias personas que cada día acuden a la misa de 8 de la tarde y se respiraba un aire de familia ampliada, eclesial pero al mismo tiempo con la sencillez que da la intimidad significativa de lo que íbamos a celebrar.
En el momento de la homilía Seve nos recordó las dos figuras de esa fiesta: Pedro y Pablo, pilares ambos de la iglesia y también los dos fueron llamados e invitados al seguimiento del Señor en contextos y modos que parecerían contradictorios, pero es que para la llamada no existen tiempos ni lugares, hemos estrechado el marco de la misma pensando que solamente podría darse en la capilla pero resulta que todo espacio y tiempo puede ser lugar sagrado. 
Silvia también quiere renovar su sí como Hija de Jesús y responder a la pregunta del Señor ¿quién soy yo para ti? Será un sí para todos los días, aprender poco a poco el coste de la palabra dada. Pidamos hondura de corazón para responder como Pedro y Pablo, entrega generosa, fuerza y ánimo para anunciar y discernir que el evangelio se proclama con la vida.
Después invitó a Teresa, nuestra superiora provincial, a explicar qué es esto de los votos, que no se refiere al voto que dimos el domingo, fecha de elecciones en el país… Ella nos compartió el inicio de este camino cuando Silvia pronunció sus primeros votos, hace dos años,  en República Dominicana y los renovó el pasado año en otra comunidad, ya es con la intención de permanecer para siempre en la Congregación de las Hijas de Jesús.
Suele ser un acto sencillo que se hace en la capilla de casa y que adquiere su sentido en la vida cotidiana, es un aprendizaje para buscar y hallar al Señor en todo, en la rutina de cada día, porque es ahí donde realizamos la entrega prometida.
Nuestro nombre como Congregación, Hijas de Jesús, supone que El es nuestro sello de identidad, es el ADN que nos configura, y el deseo y la intención de los votos es irnos asemejando cada vez más a Jesús con la entrega a los hermanos.
Después se nos invitó a un momento de silencio para presentar al Señor a nuestra hermana Silvia, pidiendo que pueda experimentar su amor incondicional.
Después de la comunión Silvia dio gracias por el sí laical y de vida religiosa, por su comunidad, por vivir entrelazada con otras Hijas de Jesús, con las personas de CVX, jesuitas y tantas otras personas. Gracias porque la parroquia es en realidad comunidad de comunidades y unos a otros nos ayudamos para ir adelante con el deseo de entrega cada uno desde su vocación.
Al terminar y después de los saludos correspondientes, fuimos a la casa para compartir un helado y unos momentos más de celebrar la alegría de este encuentro que nos hace más hermanas porque nos renueva, junto al sí de Silvia, los deseos de que Jesús sea cada vez más nuestro centro. Y que ella lo pueda vivir así cada día, es un regalo para todas.

Por María Luisa Berzosa fi

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