El día 31 de Mayo, fiesta de la Visitación de María a su prima Isabel y nacimiento de Santa Cándida, con gran alegría celebramos, en la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Villa Ocampo, las Bodas de Oro de Dolores Castañeda fi.
Preparamos esta Fiesta con un triduo de oración sobre algunos aspectos de la Vida de la Madre Cándida: Alegría y gratitud, mujer centrada en Jesucristo, discípula - misionera. Uno de los días Dolores dio un testimonio vocacional tanto en la parroquia como en el colegio Virgen Niña y en los medios de comunicación social.
Presidió la Eucaristía del día 31, el Obispo de la Diócesis de Reconquista, Mons. Ángel José Macín acompañado de los sacerdotes de la parroquia y de otros sacerdotes amigos. Las frases “Hagan lo que Jesús les diga” del Evangelio de Juan y “Me gusta que estén alegres” de Santa Cándida, acompañaron la liturgia. En la procesión de entrada un laico de nuestra familia, y Rosario Marina fi, que vino desde La Plata llevaba el cuadro de la M. Cándida. Un matrimonio acercaba unas tinajas como en las bodas de Caná y seguido de todas las Hermanas presentes, la comunidad (Visi, Patricia, Celina y Dolores), Rosario Marina, María Luna y Rosario Azcune, venidas desde la Plata, Córdoba y Monterrico (Jujuy en representación de toda la Región).
Un momento muy significativo y emotivo fue la entrada de la Biblia acompañada de una danza donde se entregaba al pueblo la Palabra, elevando la misma mientras se cantaba: La Visitación.

En la Homilía, palabras cercanas del Sr. Obispo para toda la comunidad y para Dolores, evocando la fiesta de la Visitación y la celebración de los 50 años de vida Consagrada: salir de..., entrega, servicio, alegría, sencillez cercanía a todos, atenta a las mayores necesidades como María... acción de gracias.
En el Ofertorio:
Colecta solidaria por las personas afectadas en sus viviendas en las últimas inundaciones de la zona.
Una joven, Virginia, que cumplía en ese día 15 años, acompañada de sus padres, ofrece al Señor unas flores como signo de su vida y juventud para que el Señor la bendiga y acompañe en su crecimiento como mujer de fe.
Dolores, acompañada de Celina, postulante de la comunidad, ofrece un ramo de trigo, que expresa la siembra que el amor del Señor ha derramado en ella en estos 50 años de Fidelidad.
Familiares de las Hijas de Jesús, Gladys, la mamá de Silvina y Polo el hermano de Mª Dolores Fernández, llevan el pan y el vino.
Siguiendo la tradición de las Hijas de Jesús antes de la Comunión con la Forma en alto por el obispo Dolores renueva sus votos delante de la comunidad. Momento muy emotivo para todos. Unidos todos en la comunión con el canto “En Jesús todo lo tenemos”.

Y al final de la Eucaristía, unas palabras de agradecimiento en este día: “En primer lugar quiero dar gracias por la fidelidad de Dios y su misericordia conmigo conmigo durante estos 50 años de Consagración como Hija de Jesús”. Gracias, y hago memoria de mis queridos padres, de mi familia donde aprendí a amar, a rezar y compartir, a estar atenta a las necesidades de mi alrededor. Allí nació mi vocación. Gracias por mi familia. Gracias por esta vocación de Hija de Jesús, por el espíritu universalista y misionero de Santa Cándida y por el envío recibido desde el voto de disponibilidad a este país en 1968, hace ya 48 años. Entonces tenía 25 años. Gracias por las familias y personas amigas que se han cruzado en el camino.
Gracias por la congregación y por mi comunidad en la que día a día vamos haciendo un camino de seguimiento de Jesús en el servicio de nuestros hermanos.
Gracias porque el corazón está lleno de nombres y a nadie quiero excluir en esta acción de gracias. Gracias por todos los que hoy me acompañan ya sea que estén presentes o desde el corazón. Gracias por esta Eucaristía. Gracias, gracias. Gracias”.
Después de la Eucaristía tuvimos un compartir fraterno en uno de los salones parroquiales con todas las personas que nos acompañaban. Clima de alegría y de fiesta. Se pasaron unos vídeos con la presencia y palabras de cada una de las comunidades, de Graciela, nuestra Provincial, de algunas religiosas de la Diócesis, y de la familia de Dolores con palabras de cariño y cercanía. No faltó el baile español. ¡Sorpresa tras sorpresa y en ellas el cariño de toda la comunidad que quiso que ese día fuera fiesta para todos! Con M. Cándida decimos “Bendito sea Dios que tanto nos quiere”.

Comunidad de Villa Ocampo

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