Desde el 24 del mes de enero, nuestra itinerancia se activó nuevamente, dejando República Dominicana, casi Haití, porque estábamos en Pedro Santana, allá arriba en una comunidad llamada Bartolo, fronteriza con nuestro amado Haití, amando y sirviendo junto a los Hermanos de La Salle en un internado precioso, en la cuenca del rio Joca, una escuela agroecológica hermosa, con unos chicos estupendos y un paisaje de cuento. ¡Bello aquello!

El día 24 nos lanzamos, en nombre de toda la Congregación, rumbo al Amazonas. En concreto, a la parte peruana, para acompañar como voluntarias  REIBA a la etnia Achuar, junto a las religiosas Lauritas.

Llegamos a Lima, conocimos a las que serán nuestras compañeras en la misión Wijint e hicimos juntas el plan de vida. Nos empaparon aun más de su entusiasmo por tan bonito proyecto: un internado dentro de la comunidad nativa Achuar.  Fue todo un mes, aprovechado para regularizar nuestra documentación. Con nuestro profe Yuu Taish, de forma virtual, seguimos aprendiendo la lengua y practicando con dos chicas de esta etnia que están en Lima realizando sus estudios universitarios. 

El 26 de febrero dimos un pasito más y fuimos de Lima a Tarapoto, ya selva… Luego a Yurimaguas, donde conocimos a todos los agentes de pastoral de nuestro Vicariato y a nuestro simpático obispo Jesús María, que nos acogió con mucho cariño y nos presentó los desafíos de esta “querida Amazonía”.

Desde hace dos días ya estamos “un poquito más adentro” de nuestra misión, pues llegamos atravesando tres grandes y hermosos ríos: Huallaga, Pastaza y Marañón a la comunidad de San Lorenzo, que dista tres días, también en barca, de nuestro destino final: Wijint. Aquí permaneceremos unos 10 días.

Ni que decirles que el corazón rebosa de entusiasmo, alegría y ganas de ya estar en medio de esa gente querida. Ser allí bálsamo, consuelo, compañía, presencia viva del Dios que es padre-madre que de todos cuida.

Abrazo apretado,

Kenia y Yomi, Hijas de Jesús

 

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