En nuestra vida de cada día, en medio de este tiempo de pandemia que nos toca vivir, el Señor nos sorprende y nos regala gestos que animan y fortalecen, nos hacen sentir, palpar que somos hermanas, que la fraternidad que soñamos, aunque nos quede camino por recorrer, ya la estamos viviendo.

Les cuento que una noche, en la cena, Teresa Ribot (96 años) nos invitó a admirar una exposición que ella había preparado, mujer de iniciativas y de cariño a las hermanas, saco del armario de Dorita Arnanz (96 años) todo lo que en este tiempo Dorita había tejido y, primorosamente lo colocó en la cama para que todas pudiéramos contemplarlo, valorarlo y disfrutar con ellas. Gesto de cariño, gesto de ser comunidad, gesto de ser hermanas.

En nuestro Proyecto de Misión Común decimos que queremos vivir la FRATERNIDAD, estos y otros gestos sencillos entre nosotras la hacen posible.

Pero no queda ahí la cosa, estas hermanas se ayudan también en lo “tecnológico”. Es de admirar como se colocan ante el ordenador para comunicarse con familiares y amigos y también para estar informadas.

Son un ejemplo para todas nosotras de ánimo, y a través de ellas podemos constatar que la edad se lleva en el corazón y este siempre es joven.

HH. de la casa de Cochabamba – Bolivia

 

Lee este artículo y muchos más en la NotiAndina 175 del mes de marzo.

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