Cantaba Álvaro Soler: “Mira, Sofía, sin tu mirada sigo, sin tu mirada sigo...” . Con esta canción iniciábamos la despedida de Sofía Contreras -entre café, leche y mermelada- el día 8 de julio.

Salió rumbo al aeropuerto a las 4 de la tarde, tras unos abrazos afectuosos y fuertes. ¡Qué difícil despedir a una hermana que durante tres años ha compartido la vida con nosotras sin mostrar nuestro cariño con un gran abrazo! Fueron expresiones de afecto que ayudaron a camuflar la emoción de un nuevo envío acogido con la disponibilidad propia de una Hija de Jesús. 

La verdad es que la despedida comenzó el 28 de junio en Castel Gandolfo. Toda la comunidad fuimos de excursión y compartimos una buenísima caminada y una mejor comida.

Los días sucesivos nuestro capellán, el P. Reginaldo, se encargó de recordarnos el destino de Sofía, aunque por problemas de la semejanza de palabras, la envió a Zaragoza... ¡Lógico! “Saragoza” y Segovia empiezan por S, pero creo que Zaragoza no tiene el acueducto ni la pancarta con el escrito “¡Bienvenida, Sofía!”. 

Bromas aparte, hemos querido despedir a nuestra Sofía de forma que no se le olvidara nuestro cariño. 

Después de las fotos, fuera y dentro de la furgoneta FI, varias hermanas de la comunidad la llevamos a Fiumicino. ¡Qué lástima no poder entrar en el aeropuerto, como siempre hemos hecho y nos habría gustado, a causa del Covid19! ¡Parece que todo ahora depende de él, también se hace notar en los destinos! ¡Vaya! Pero no nos desesperamos: tenemos cita en Segovia para tomar juntas el cochinillo. ¿Cuando? Seguramente no dependerá solo del Covid19...

Comunidad de la Casa Curia

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