“Se entregarán a estos trabajos con toda la devoción posible, tomando prontamente aún aquellos que sean más costosos a su naturaleza, convencidas de que, generalmente, cuanto más generosa se muestra una persona con Dios nuestro Señor, tanto más generoso lo hallará para consigo, y estará cada vez más dispuesta para recibir mayores gracias y dones espirituales.” CFI 74

Como parte de la formación del Noviciado; nosotras, Celina y Crystal del Noviciado Internacional Madre Cándida tuvimos nuestra experiencia de abnegación en el Pequeño Cottolengo Don Orione desde el 19 de abril hasta el 23 de marzo de 2018. Fue una gracia hacer la experiencia durante el tiempo de Cuaresma para experimentar profundamente el amor de Dios y compartir ese amor con otras personas.

El Cottolengo es una institución que se convierte en un hogar para nuestros hermanos con discapacidad mental, dándoles la bienvenida, haciendo de la casa, un espacio que los acoge y acompaña. El lugar tiene 123 residentes a quienes cuida e intenta brindar las mejores condiciones, haciendo posible que cada uno alcance las mayores posibilidades según su capacidad, valorando así sus vidas, haciéndolas más plenas.

La experiencia de abnegación nos va moldeando para ser más misericordiosas y amar a otras personas. Como dice la abnegación; “salir de sí misma y abajarse” así marca nuestro corazón y nos invita a practicar esa virtud en la vida cotidiana, ya sea que estemos en la comunidad o fuera de ella. En este tiempo el Cottolengo nos ha hecho aumentar la paciencia, y poder valorar la vida que Dios nos ha dado, para compartirla y entregarla a nuestros hermanos. Esta experiencia nos enseñó a estar agradecidas y contentas por lo que hemos podido hacer por cada uno de los residentes que acompañamos en este tiempo, aunque nos haya costado hacerlo. Lo importante es ser sensible a lo que otras personas necesitan y no solo concentrarse en lo que necesitamos y lo que queremos. Y, sobre todo, esta experiencia nos enseñó a mostrarnos más humanas y de este modo colabora en la misión de nuestro Señor, para la mayor gloria de Dios.

Todas estas cosas que Dios puso en nuestro corazón, son también los deseos que encontramos durante los ejercicios espirituales y que Dios nos dio la oportunidad de vivir y experimentar durante la experiencia de abnegación. Y ahora que hemos vivido la experiencia; nos invita a poner en claro nuestro Proyecto de Vida mientras Dios nos sostiene con Su gracia en nuestro seguimiento para ser una Hija de Jesús.

 

Agradecemos a Dios por todo lo que hemos vivido en esta experiencia que marcó nuestro corazón como una Hija de Jesús.

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