El papa Francisco inició ayer miércoles, 8 de noviembre, un nuevo ciclo de catequesis en las audiencias generales, cuyo hilo conductor será la Eucaristía. La primera ha sido esencialmente una presentación del tema, en la que Francisco ha explicado por qué lo ha elegido. “No podemos olvidar a los cientos de mártires que en la historia han dado su vida por defender la Eucaristía –ha comenzado el Papa–. En la persecución de Diocleciano, unos cristianos fueron encarcelados por celebrarla, y cuando el procónsul les preguntó por qué lo habían hecho respondieron ‘no podemos vivir sin la Eucaristía’ y fueron ejecutados. Dejaron testimonio de que podemos renunciar a la vida terrenal por la Eucaristía, que nos da vida eterna”.

Mediante este ejemplo y las palabras de Jesús en el evangelio de Juan (“El que come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna”), el Papa ha introducido la importancia de la Eucaristía en la audiencia. Además, ha recordado la intención del Concilio Vaticano II, que estaba, en palabras del Pontífice, “fuertemente animado por el deseo de llevar a los cristianos a comprender la grandeza de la fe y la belleza del encuentro con Cristo” y este mismo espíritu es el que ha animado al Papa a escoger la Eucaristía como centro de sus catequesis, para “crecer en el conocimiento del gran regalo que Dios nos ha dado en ella”

Lo primero que Francisco ha recordado es que en la Eucaristía está Dios mismo, presente en el altar. “Muchas veces –ha dicho Bergoglio– vamos a Misa y hablamos y nos distraemos… ¡Pero es el Señor! Si viniera aquí un presidente de república todos querrían estar cerca y saludarle. Pero pensad esto: cuando vais a Misa ¡Está el Señor! (…)la gente dice ‘Padre, es que la misa es aburrida’ ‘¿quieres decir que el Señor es aburrido?’ ‘No, los sacerdotes’ ‘Ah, pues que se conviertan los sacerdotes. ¡Es el Señor el que está allí!’ ¿Lo habéis entendido?”, ha preguntado el Papa a los fieles congregados en la plaza de San Pedro. “¡No lo olvidéis! Participar en la Misa es revivir la Pasión y Muerte de Jesús”, ha añadido.

“La misa no es un espectáculo”

El Papa ha propuesto hacer preguntas simples, como qué es la señal de la Cruz, o por qué hay tres lecturas en la Misa. Pero aquí ha realizado un paréntesis para hablar de los niños. “¿Qué es la señal de la Cruz? Los niños hacen algo que puede ser la señal de la Cruz o un dibujo. Hay que enseñarles a hacerla bien y recordar lo que significa”, ha afirmado. También ha recordado lo inapropiado de hacer fotografías en la Eucaristía: “¿Por qué el sacerdote dice ‘levantemos el corazón’? No dice ‘levantemos los teléfonos y hagamos fotos’ ¡No, eso está feo! Me da mucha pena cuando en las Misas aquí en la Basílica veo a fieles e incluso sacerdotes y obispos sacando el teléfono para hacer fotos. ¡Por favor, la Misa no es un espectáculo!”.

A modo de conclusión, el Papa ha recordado la figura de santo Tomás Apóstol: “Debemos volver a las bases, redescubrir los Sacramentos. El deseo de santo Tomás de tocar las heridas de Jesús es lo que todos necesitamos: verle y tocarle para reconocerle. Y esto es lo que hacen los Sacramentos, acercarnos a Él”.

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