De la visita del Papa Francisco a Colombia
“DEMOS EL PRIMER PASO”

La visita de cualquier Papa a los países de raigambre cristiana como lo es Colombia, por lo general, constituye un acontecimiento histórico y eclesial muy importante, que marca la vida de las gentes, que estimula y deja un buen sabor junto a deseos de compromiso sincero. En esta oportunidad lo era más, a mi modo de ver, por:

  • Ser el primer Papa Latinoamericano, con lo que ello significa en nuestro continente. Y el tercero en visitar Colombia.
  • Por su carisma como Pastor de nuestra Iglesia y que, con diversos gestos bien proféticos, nos viene invitando a vivir el Evangelio de Jesús con mayor coherencia y desde una perspectiva muy evangélica: la del pobre, de la sencillez, de la Iglesia en salida, del compromiso en medio de la fragilidad propia del ser humano, de alegría y esperanza…
  • La coyuntura del complejo proceso de paz que se viene viviendo en el país… y que tiene políticamente bastante polarizado a no pocos colombianos.

Así, con mucha antelación el pueblo colombiano se fue preparando para esta gran visita, tanto en parroquias como en comunidades e instituciones de Iglesia, civiles, políticas y sociales en general. Canciones típicas de diversas regiones se fueron componiendo con este motivo, afiches de distintos tipos había por nuestras ciudades y parroquias, oraciones por el éxito pastoral de la visita se fueron elevando al Dios de la vida.
Ya en la proximidad de su llegada, y cuando yo regresaba a mi tierra, se nos invitó a orar con mayor intensidad y en las vísperas, a vivir una vigilia en varias parroquias pidiendo el don de saber acoger el mensaje que Francisco nos trajera.
No faltaron algunas voces disonantes, afortunadamente las menos y que al final poco eco tuvieron pues cuestionaban  su visita por la inversión significativa de dinero que ella suponía… Se escuchaban frases como ésta: “si tanto afán hay por ayudar a los pobres pues que con ese dinero se pueda hacer a un buen número de ellos…” Recordaban cierto eco estilo Judas frente a Jesús…
Personalmente seguí la visita por TV junto a mi familia. Resonaban en mi mente y corazón las vivencias y gestos de su paso por Bolivia, en el año 2015, junto a varias de mis hermanas Hijas de Jesús. Hoy, me detengo para poner palabras el sabor interno que me dejaron estos intensos días vividos y su paso por las distintas ciudades…

Esta visita del Papa Francisco a quien, en medio del desgaste físico que ya le notamos, no así de su gran vigor pastoral, ha sido para mí –y sé que para mucha gente también:

  • Un verdadero don de Dios en medio de la intensidad de la agenda para los cinco días y su edad. Una visita impecable en varios aspectos. Nos demostró al pueblo colombiano que sabía a quienes nos hablaba y de desde dónde. Todas sus palabras, gestos y silencios estuvieron transidos de Evangelio y coherencia…
  • Invitación continua y reiterada a construir Paz, a apostar siempre por ella en medio de las diferencias, a poner fin a una guerra de tantos años como hemos vivido en el país. A trabajar en cada corazón, en las familias y grupos diversos por la auténtica reconciliación, el perdón, la inclusión de toda persona, en especial de las más vulnerables en cualquier campo, a dar todos el primer paso para seguir en esa dirección.
  • Compromiso sincero para que todos, desde el lugar en el que nos encontremos y más allá de partidos, ideologías y credos nos tomemos en serio, en el país y el mundo, seguir dando pasos de justicia e inclusión de todos en la fase del post-conflicto (que nunca nombró) y que se vive en Colombia.
  • Amorosa sacudida, en el buen sentido, en sus palabras dirigidas a los Obispos, sacerdotes, personas consagradas, seminaristas en Medellín, proponiéndonos tres modos de hacer efectivo el permanecer en Jesús: tocando su humanidad como buenos samaritanos; contemplando su divinidad en el Evangelio y en la oración, aprendiendo a ser adoradores en silencio, necesitados del perdón y de la misericordia de Dios para levantarnos cada día. Finalmente, permaneciendo en Cristo para vivir en la alegría, esa que contagia y es el primer testimonio de la cercanía y del amor de Dios.

Días antes, nos enviaba un sentido mensaje: “iré como peregrino de esperanza y de paz, para celebrar con Uds. la fe en nuestro Señor y para aprender de vuestra caridad y constancia en busca de paz y armonía… Agradezco la invitación de visitar Colombia. Sé que han trabajado mucho para preparar este encuentro… “DEMOS EL PRIMER PASO “es el lema de este viaje…esto nos anima a salir al encuentro del otro y extender la mano y darnos la paz. Esa que Colombia busca desde hace mucho tiempo. Una paz estable, duradera, para vernos y tratarnos como hermanos… no como enemigos… somos hijos de un mismo Padre…el mundo de hoy tiene necesidad de constructores de paz y de dialogo…”
Y así fue! Sintiendo el abrazo cálido y fraterno para cada uno, en el que como él mismo deseaba, experimentáramos el consuelo y el abrazo del Señor. La vivimos con ánimo gozoso… Ahora, nos queda vivir el compromiso con la gracia del Espíritu, El mismo que sembró deseos sinceros en cada corazón, ayudándonos personal y comunitariamente, a poner medios para ello.

GRACIAS PAPA FRANCISCO POR VISITARNOS EN ESTE MOMENTO DE LA VIDA DE COLOMBIA
Teresa Ramírez fi

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