| sábado, 20 de febrero de 2010 |
| CARTA de la MADRE GENERAL ANTE LA CANONIZACIÓN DE LA MADRE CÁNDIDA |
Queridas hermanas, amigos y colaboradores de la gran familia de la Madre Cándida: Como muchos de vosotros sabéis, en estos momentos me encuentro realizando la visita canónica a las hermanas de China-Taiwán. Estaba en la Comunidad de Chutung cuando recibimos con inmensa alegría la esperada noticia de la fecha de Canonización de la Madre Cándida y, desde ese momento, estoy deseando compartir con vosotros algunos de mis sentimientos ante la noticia. A algunos quizás os parezca poco tiempo para preparar un acontecimiento tan importante. Yo también en un primer momento me he preguntado si debería interrumpir la visita y regresar a Roma para comenzar los preparativos. Después de pensar un poquito más y de consultar a mis consejeras he decidido continuar la visita como la tenía programada. Tenemos que saber leer con fe y confianza en Dios lo que el Espíritu nos quiere decir. Creo que en mi situación la Madre Fundadora seguiría el ritmo de esta visita a China y Taiwán y con sencillez, hondura y sobriedad buscaría el mejor modo de prepararse para que el acontecimiento lo viviéramos como un momento de gracia para todos cuantos formamos parte de esta gran familia. El haber recibido la noticia en esta tierra que, hace casi 80 años, fue a donde se dirigió la primera expedición misionera de las Hijas de Jesús hacia Oriente y donde hoy está floreciendo con fuerza el carisma de la Madre Cándida, me hace pensar que el Espíritu nos pueda estar haciendo una llamada para afianzar, desarrollar y hacer crecer el espíritu misionero tan arraigado y querido por ella y vivido con intensidad por las primeras Hijas de Jesús: ´´Al fin del mundo iría yo…´´ Pido al mismo Espíritu que este tiempo de preparación sea para cada uno de nosotros una oportunidad para acercarnos más a la persona de la Madre Cándida, aprender de ella su confianza en Dios, su deseo de parecerse a Jesús, darlo a conocer, y de entregarse en servicio a todos y muy especialmente a los más necesitados. Empecemos ahora mismo a preparar esta celebración, pero no precisamente por su organización externa, sino por escuchar con más atención la llamada a la santidad que este acontecimiento nos recuerda. Desde ayer muchas veces me viene a la memoria la idea que la Madre Cándida repetía con insistencia, en casi todas sus cartas: procurar santificarse y santificar a los demás, esto es lo que quiere su madre que las bendice... pido a Dios que sean muy santas… Dediquemos este primer tiempo a pedir la gracia de hacer vida este deseo de nuestra Santa Fundadora. Después ya llegaremos a la fase de planificar las celebraciones. En cualquier lugar dónde estemos lo celebraremos con inmensa alegría para dar gracias a Dios por su persona y por el legado que nos ha dejado. No os preocupéis. Aunque yo pretendo dialogar con las Provinciales sobre los aspectos prácticos de nuestras celebraciones, dentro de unos días trataré de enviar unas primeras orientaciones básicas. Agradezco de corazón todas las manifestaciones de alegría y gratitud que no paran de llegar de todas las partes del mundo, incluso de lugares donde no estamos las Hijas de Jesús. De verdad se hace palpable el sueño de que “el mundo es pequeño…” y de que la fraternidad supera las distancias. Un fraterno abrazo para todos, Taipei, 20 de febrero de 2010 |
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