| viernes, 19 de febrero de 2010 |
| Las HIJAS de JESÚS en el CONSISTORIO de la fecha de la canonización |
Como ya se dijo ayer en este mismo espacio, salimos de la Curia a las 8. Nos levantamos antes de los previsto, sin duda la emoción nos impidió dormir bien... El día estaba muy oscuro, lluvioso, con viento, absolutamente invernal, pero nosotras llevábamos la primavera en el corazón que se iba rescaldando a medida que pasaban las horas y nos acercábamos al momento esperado. Ya los días anteriores habíamos hecho un precalentamiento cordial porque Anna Cinco, nuestra fiel Postuladora, nos preparó una oración que recitábamos juntas en las Vísperas, donde pedíamos al Señor, por medio de nuestra futura Santa Cándida María, el don de vivir este momento histórico como un “kairós” en el “aquí” y “ahora” de nuestra iglesia, de nuestra Congregación, de nuestra comunidad, con el deseo de ser mujeres consagradas libres y liberadoras, disponibles para la misión universal al servicio de los hombres y mujeres de nuestro mundo. Hoy nos fuimos encontrando para salir y recordábamos especialmente a Maria Inéz y Clara, de visita en China-Taiwan; despedíamos a Consuelo Calle que viajaba a Madrid para el encuentro de superioras este fin de semana y nos dirigimos al metro para llegar pronto a San Pedro porque además de la lluvia estaba por comenzar una huelga de los medios de transporte durante cuatro horas. Participamos a las 9 en la eucaristía de la Basílica donde nos encontramos con Consuelo Fresneda, de la comunidad Regina Pacis; todavٕía oramos un rato en la capilla del Santísimo antes de dirigirnos al Palacio Apostólico y dentro del mismo a la Sala del Consistorio, maravillosa en sus frescos, tapices y artesonado. Pudimos saludar a algunas personas conocidas y a las 11 en punto llegó el Papa y comenzó la ceremonia, en latín, sencilla y breve: rezo de la hora sexta del Oficio; presentación de la biografía, en modo resumido, de cada beato/a por el Card. Angel Amato sdb, Prefecto de la Congregación para las causas de los santos; anuncio por parte del Papa de la fecha de canonización y terminamos con el canto del Padre Nuestro y recibimos su bendición. Al salir nuestra alegría contenida en el silencio de la ceremonia explotó en abrazos y felicitaciones entre nosotras y con las hermanas y hermanos de los demás beatos. Rápidamente Anna se comunicó con Maria Inéz y la noticia comenzó a volar... Mary Coro fue a casa rápidamente para escribir a las provinciales y el resto nos quedamos a compartir una “pizza” celebrativa ... En todo momento tuvimos muy presentes a la entera Congregación dispersa por el mundo y nos sabíamos muy conectadas desde el corazón que cruza todas las fronteras. El sol rompió las nubes del amanecer y al salir nos recibió una Roma brillante de luz y fuerza: Buena Noticia para el mundo: una mujer sencilla va a ser reconocida como SANTA por ese amor y entrega inquebrantables al Señor a lo largo de toda su vida. “Bendito sea Dios que tanto nos quiere”. Hijas de Jesús - Roma |
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